TURISMO RIBADESELLA

Hotel Derli Sella

Hotel en Ribadesella • 2 estrellas • Asturias • España • Europa

Hotel Derli Sella

Bajo el Macizo de Ardines, ante el parque de El Malecón, a 120 m. de la Playa de Santa Marina, a 200 m. del Puerto Deportivo y del Puente que atraviesa la Ría del Sella, el Hotel DERLI SELLA ofrece a sus clientes un confort económico y una acogida cordial, con los servicios que necesitan para disfrutar de los encantos de Ribadesella y su entorno.

Somos un hotel dos estrellas que trabaja para garantizar la comodidad y el descanso de los huéspedes. Somos reconocidos por nuestra profesionalidad. Visítenos.

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Características generales Hotel Derli Sella

BañoInformación turísticaSe sirven desayunosCalefacciónTeléfonoCerca de la playaTelevisión

Información de interés
Datos prácticos

Bajo el Macizo de Ardines, ante el parque de El Malecón, a 120 m. de la Playa de Santa Marina, a 200 m. del Puerto Deportivo y del Puente que atraviesa la Ría del Sella, el Hotel DERLI SELLA ofrece a sus clientes un confort económico y una acogida cordial, con los servicios que necesitan para disfrutar de los encantos de Ribadesella y su entorno.

Somos un hotel dos estrellas que trabaja para garantizar la comodidad y el descanso de los huéspedes. Somos reconocidos por nuestra profesionalidad. Visítenos.

Habitaciones

El hotel tiene 27 habitaciones, todas ellas con cuarto de baño completo, TV, teléfono directo y calefacción.

Servicios

  • Servicio de desayuno.
  • Ascensor.
  • Dos zonas comunes.
  • Servicio gratuito de guardería para motos y bicicletas.
  • Gestión para contratación de actividades de turismo activo.
  • Servicio de cuna.
  • Aparcamiento público a 50 m.
  • WI-FI gratuito en todas las instalaciones.

Actividades

  • Turismo activo y rural.
  • Visitas culturales a las Cuevas de Tito Bustillo, Museo del Jurásico, Ruta de los Dinosaurios y casco antiguo.
  • Parques infantiles, zonas de esparcimiento y paseo.
  • Playas, pedreros y acantilados.

El asentamiento humano en territorio de Ribadesella es continuo desde los más remotos tiempos prehistóricos. Al hombre de entonces el marco geográfico riosellano le ofrecía ventajosas condiciones para el hábitat. La arqueóloga Yolanda Viniegra apunta a que ello fue posible gracias a la convergencia de varios factores. De un lado, la configuración topográfica, donde sobresale el ancho pasillo costero y el largo curso del río Sella rematado en su desembocadura por un amplio estuario. De otro, la pluralidad de cavernas y abrigos rocosos, que, nacidos de la acción de desgaste del agua sobre los vastos sectores calcáreos comarcales, acogieron a aquellos hombres, sometidos como estaban a la hostilidad de Würm, la última glaciación cuaternaria. Es preciso tener en cuenta, además, que el concejo reúne en un reducido espacio muy distintos biótopos, es decir, territorios o espacios vitales de condiciones ambientales adecuadas para el desarrollo de seres vivos, poseedores en este caso de una gran diversidad de recursos naturales.

Aquellos cazadores-recolectores constituyeron una auténtica civilización prehistórica, de la que se vienen teniendo noticias desde principios del siglo XX gracias al descubrimiento y exploración de las muchas cuevas de interés existentes, un empeño de resultados grandiosos que comprometió a especialistas tan cualificados como el conde de la Vega del Sella, E. Hernández Pacheco, H. Obermaier, F. Jordá Cerdá, éste a mitad de siglo, o Rodrigo de Balbín, en la actualidad. Sin embargo la investigación no cesa, continúa a un ritmo trepidante. El hallazgo de más pinturas y restos arqueológicos convierte a Ribadesella —cuyo periodo de mayor esplendor es el Paleolítico Superior— en una de las cunas mundiales del arte prehistórico y concretamente a Tito Bustillo, la caverna más importante del macizo de Ardines, en uno de los santuarios mundiales de la creación artística paleolítica, de una calidad equiparable a la cántabra de Altamira y a la francesa de Lascaux. Tito Bustillo aparte, Ardines cuenta con al menos doce cuevas de la época del Magdaleniense; para Alfonso Moure Romanillo, catedrático de Pre

Historia de la Universidad de Cantabria, las más sobresalientes son La Cuevona, La Lloseta, El Cierro o Cierru, Les Pedroses, Cova Rosa, Cueva del Ríu, Cueva del Tenis y San Antonio; todas ellas situadas al occidente del Sella, excepto la de San Antonio, ubicada en la margen derecha del estuario de dicho río.

Como ya se ha dicho, las excavaciones arqueológicas en el macizo de Ardines continúan dando resultados muy satisfactorios. Así, en Tito Bustillo, después de que el equipo de Rodrigo de Balbín, catedrático de Pre

Historia de la Universidad de Alcalá de Henares, lograse recuperar más de un centenar de nuevas pinturas, además de una inédita capilla dedicada a la sexualidad masculina, los estudios efectuados en julio de 1999 por la prehistoriadora asturiana Ana Cristina Pinto han llevado a descubrir, en una pequeña galería cercana al panel central de la cueva, numerosos restos de osos cavernarios (cráneos, mandíbulas, fémures y centenares de pequeñas piezas), en lo que es el único yacimiento de este tipo conocido hasta el momento en Asturias. Esos enormes plantígrados que habitaron la cueva de Tito Bustillo cuando en Ribadesella mandaba un clima frío en extremo eran muy diferentes al oso pardo actual y superiores en peso y en tamaño a los grizzlies, los grandes osos norteamericanos. El peso de un adulto debía de estar en torno a la media tonelada. Curiosamente, el grupo de investigación ha averiguado que Tito Bustillo era morada para hembras y oseznos, y en ninguna circunstancia para machos. Rodrigo de Balbín había fechado la presencia humana en esta cueva unos 15.000 años anteriores al Magdaleniense, lo que supondría una continuidad de vida de unos 25.000 años ininterrumpidos. La presencia de dichos animales, algo de lo que ya se tenía constancia, multiplica por cuatro ese intervalo temporal, ya que los «restos tienen al menos 100.000 años, pero podrían alcanzar los 300.000», según Pinto.

El Aula Didáctica de Prehistoria, inaugurada en 1987, ocupa el edificio anexo a la cueva de Tito Bustillo. Emplea distintos recursos didácticos para ofrecer al visitante una visión de conjunto de la Prehistoria asturiana, desde los primeros tiempos del Paleolítico Inferior hasta la aparición de la metalurgia: grandes paneles gráficos y, también, vitrinas con distintas reproducciones de piezas arqueológicas, provenientes de varios yacimientos asturianos, entre ellos el de la propia cueva de Tito Bustillo.

En lo que fue la primitiva entrada al sector oriental de Tito Bustillo, pero formando una cueva totalmente independiente hoy día, se encuentra la denominada Cuevona, con un yacimiento arqueológico estudiado superficialmente en la primera década del siglo XX, y con constancia de la existencia de zonas decoradas en sus paredes hoy muy deterioradas por las especiales condiciones climáticas de la localidad. Actualmente se ha instalado un espectáculo audiovisual que trata de crear en el espectador una actitud inquisitiva hacia el origen y significado del arte parietal, presentado, según el guión, como la primera manifestación conocida de una forma de lenguaje y de comunicación. Su visita se organiza a partir del Centro de Acogida e Información de Tito Bustillo.

Los tiempos epipaleolíticos están representados por el Aziliense (X-VIII milenio a. de C.) en la cueva del Cierro y, en mucha mayor medida, por el Asturiense, cultura presente durante cuatro milenios en territorio riosellano y extendida hasta el IV-III milenio a. de C., que se prodiga generosamente por todo el concejo, con asentamientos en Junco, Berbes, Cuerres, Ribadesella, etc. El empobrecimiento cultural caracteriza al Asturiense; no hay creación artística y del raquítico utillaje lítico únicamente puede ser destacado el pico asturiense, tosco utensilio de cuarcita provisto de una punta aguda que servía para recolectar los moluscos marinos y provocar la rotura de sus caparazones; el masivo consumo de ellos dio lugar a los típicos concheros, grandes acumulaciones de conchas que aparecen en La Lloseta o Les Pedroses.

El Neolítico ha dejado aquí endeble huella. En el conchero de Les Pedroses se encontraron varios fragmentos cerámicos que permitieron reconstruir una vasija de respetable tamaño. Tal hallazgo da pie a suponer la coexistencia durante determinado tiempo de dos formas de vida diferentes, la asturiense y la propia de las primeras comunidades neolíticas. Las creaciones megalíticas son hasta ahora escasas. Este periodo, no obstante, nos ha legado un hacha de piedra pulimentada proveniente de Cuerres y enterramientos o túmulos localizados en las estribaciones del Fito.

La Ribadesella prerromana estuvo habitada por el pueblo cántabro de los orgenomescos; el historiador latino Pomponio Mela cita, asimismo, a los salaenos. Tenían como capital a Octaviolca —junto al Sella— y extendían sus dominios hasta Colunga, Arriondas y Llanes. Aunque el solar riosellano ya estaba poblado en el Paleolítico, las primeras referencias escritas son del s. I a. de C. y pertenecen al griego Estrabón, que mencionó la ría de Noega, separadora de astures y cántabros. Hacia mediados del s. II d. de C., Ptolomeo (Geographike Hyphegesis) hizo referencia, asimismo, a Noega Ucesia, que se ha identificado con el río Sella y la población ribereña de Ucio (Ucesia).

La romanización no fue aquí excesiva, aunque sí hubo restos romanos, como las dos estelas funerarias del Forniellu (Leces), que ejemplifican la aceptación de las deidades romanas al tiempo que el mantenimiento del culto indígena, además de una moneda del año 354 d. de C., unas cerámicas y unos ídolos antropomorfos de piedra. Tras la victoria de las legiones sobre las indómitas tribus astures, Roma decidió dividir ambos pueblos por el río Sella, incluyendo a los astures en la provincia de Lusitania y a los cántabros en la Tarraconense.

Ya desde la época de la monarquía astur, el espacio de Ribadesella estaba integrado en una circunscripción territorial, denominada en las crónicas asturianas del ciclo de Alfonso III Primorias o provincia premoriense, definida por el medievalista J. I. Ruiz de la Peña como «marca oriental de Asturias», que abarcaba desde el Sella al Deva y desde los Picos de Europa al mar Cantábrico. «Este espacio ocupaba la margen derecha del río Sella o territorio de Melorda y la margen izquierda o territorio de Leduas» (Ana Belén de los Toyos Castro). Con el correr de los siglos medievales, la circunscripción premoriense terminaría dividiéndose en un grupo de territorios menores. En la Alta Edad Media, dos instituciones religiosas, San Salvador de Oviedo y el también ovetense monasterio de Santa María de la Vega, merced a sus posesiones, ejercían una gran influencia sobre Ribadesella.

En el siglo XIII se da un hecho de capital importancia, la fundación formal, hacia 1270, de la puebla y el alfoz de Ribadesella, bajo el reinado de Alfonso X el Sabio. Se unificaron entonces los territorios de Leces (Leduas) y Melorda (Meluerda), uno a cada lado del río, y se formó la unidad municipal que se ha mantenido hasta hoy. La nueva población, dotada de una carta de derechos civiles, no conservada, y de un gobierno tutelado por la Corona, pasaba a formar parte de un sistema de villas diseñado por la monarquía castellana para fortalecerse frente al poder emergente de la nobleza feudal. Según J. I. Ruiz de la Peña, la creación de este villazgo perseguiría la reorganización socioeconómica del alfoz, la concentración de la población dispersa en el distrito rural, el fortalecimiento de las estructuras político-administrativas con la creación de un concejo fuerte que hiciese frente con garantías a la rebelde nobleza local, además del fomento del desarrollo urbano y la reactivación económica del villazgo, lo que a su vez repercutiría beneficiosamente en el poder real.

El nuevo núcleo urbano se estableció sobre un antiguo portus, que ya se cita en documento de 1052, situado en la margen derecha del río Sella y dedicado a la pesca y al comercio.

«El nombre de esta villa, Puebla de Ribadesella, es un caso excepcional, puesto que no hace referencia ni al lugar donde se asentó —el antiguo portus—, ni al de su territorio, el alfoz de Melorda» (De los Toyos Castro).

La puebla se convirtió en el centro político-administrativo del concejo. Del gobierno de la villa y su alfoz se encargaron varias instituciones: una asamblea vecinal o concejo abierto, dos jueces y dos alcaldes, con responsabilidades ejecutivas y de administración de justicia, y, dependiente de éstos, un cuerpo de jurados o fieles. Completaba la organización un grupo de funcionarios municipales con distintas funciones.

A partir del otorgamiento de los privilegios fundacionales el primitivo portus experimentó un claro auge. El considerable esplendor económico vivido durante la Edad Media fue posible gracias a los astilleros, que se nutrían de la madera que se hacía bajar por el Sella, y al comercio marítimo, especialmente de la sal, indispensable para la salazón de pescados. La carencia de comunicaciones terrestres hacía que un puerto como éste tuviera un papel clave en el abastecimiento de todo el territorio. Aun así, la actividad más rentable era la captura con red de salmones en el Sella, controlada por el Gremio de Mareantes, y la caza de las ballenas que venían a invernar en estas aguas. En la playa existió hasta el s. XIX la Casa de las Ballenas, testimonio de aquella industria de derivados del cetáceo, como la carne en salazón o el aceite de candil. La villa formaba parte de la bajomedieval ruta litoral asturiana seguida por los peregrinos jacobeos; tal circunstancia también ayudó a su prosperidad.

A nivel político, Ribadesella, que en 1295 estuvo representada por Domingo Martínez y Martín Pérez en la Hermandad de los concejos de León y Galicia, constituida en las Cortes celebradas en Valladolid para defender la autonomía municipal de las apetencias señoriales, no estuvo al margen de los avatares de la época. En este sentido, la Edad Media fue aquí muy agitada, pues sus riquezas naturales y su situación estratégica eran disputadas por casas señoriales como la de Quiñones, la de Alvarez de las Asturias, la de Ruiz de Junco o la misma de Trastámara, cuando Enrique II pugnaba por ser rey. Los siglos XIV y XV fueron escenario de luchas constantes, hasta que los Quiñones se adueñaron de la villa en tiempos de Juan II. En 1488, los Reyes Católicos desalojaron a esta familia, enviándola a las Babias leonesas, e incorporaron de nuevo a Ribadesella a la Corona, junto con Llanes, Cangas de Narcea y Tineo, las cuatro villas conocidas desde entonces como las Cuatro Sacadas.

Marca el comienzo del apartado dedicado a la Edad Moderna del concejo la visita efectuada a la villa por Carlos I en 1517. En su primer viaje a España, el joven rey, tras el forzoso desembarco en Tazones y su estancia en Villaviciosa, llegó, procedente de Colunga, el 24 de septiembre de dicho año a la villa, «un muy agradable puertecito de mar llamado de Ribadesella» en palabras de Laurent Vital, cronista del viaje real (Relación del primer viaje del rey Carlos I a España), siendo recibido alegremente por las gentes del lugar y agasajado durante dos días, celebrándose en su honor varios festejos, entre ellos, una corrida de toros, una demostración de las milicias concejiles, bailes y cánticos populares. A Vital le produjo mucha extrañeza el tocado que cubría la cabeza de las mujeres casadas de la villa y así lo dejó reflejado en su crónica: « (...) llevan una banda o tira flexible de tela ligera recogida a manera de tubo de un ástil, del grueso de mediana y de tal modo recogida y arrollada sobre la cabeza, que el extremo de tan curioso artefacto viene a caerles sobre la frente. Las más gallardas y bonitas hacen el ástil tan firme, tieso y extendido que no hay medio de llevarle más que con la cabeza erguida. Y ponen el extremo de este tubo de tela de un color distinto que la del ástil, tanto que si éstos son blancos, el tubo es amarillo, y viceversa; y nada hay más extraño que ver esto por primera vez, por lo que da que pensar el aspecto de tan curioso atavío». El día 26 el monarca y su comitiva abandonaron la población en dirección al vecino concejo de Llanes.

Eran tiempos en los que la villa parece que gozaba de una intensa actividad, sobre todo en lo portuario. Un documento de 1514 lo describe como «puerto de mar e francés», explicando que «en la dicha villa avia continuamente muchas personas extrangeras a causa de las naves e carabelas que aportaban junto a las casas della». Los barcos locales, por su parte, se dejaban ver no sólo en otros puertos asturianos, cantábricos y mediterráneos peninsulares, sino también en los puertos europeos más importantes del frente atlántico (holandeses, flamencos, franceses, ingleses, irlandeses, etc.). Armadores, pescadores, marineros y comerciantes se reunían en el Gremio de los Mareantes, una asociación nacida en últimos años del XVI con la finalidad de defender a sus miembros («socorrer de "soldadesca" á enfermos é inútiles, viudas y huérfanos...») y regular sus actividades, que disponía de cofradía y de una capilla que, por estar ubicada en el magnífico arenal de Santa María, llevaba su nombre.

Entre los siglos XVI y XVIII hubo de procederse a la fortificación del puerto, ante la constante amenaza corsaria. Así, durante el XVI se fortificó y artilló el recinto de la ermita de Guía para defender el puerto de los corsarios y de las escuadras enemigas de Felipe II. No se registraron saqueos de la villa ni combates de importancia entre los asaltantes y la milicia local, que estaba dirigida por miembros de las familias Prieto y Junco, de gran tradición militar.

En aquel tiempo, los más grandes linajes: Cutre, Ruiz de Junco, Prieto, Ardines..., condicionaron tanto las elecciones a miembros de la organización concejil que acabaron por hacerse con el control total del gobierno municipal. Las regidurías y oficios del concejo pasaron a manos de las más poderosas casas locales. Hasta 1673 los vecinos no lograron redimirse.

En el XVIII hay un ostensible declinar de la actividad pesquera, a cuyo agravamiento contribuye la ausencia de ballenas en su costa, que proporcionaba pingües beneficios al sector, y una en apariencia mengua de los bancos salmoneros. No obstante, en la segunda mitad de esta centuria se asiste a un intento por buscar salidas a la crisis de la pesca. Ribadesella, que desde 1751 se transformó en una de las dos capitales marítimas del litoral asturiano abarcando desde Tazones al oriente de la región, procuró, en las décadas siguientes, consolidarse como primer puerto asturiano y puerto de enlace con Castilla, presentando a la Junta General del Principado un proyecto de carretera hacia la Meseta a través de Ponga. Pero, tal vez por influencia de Jovellanos, las inversiones se fueron hacia el puerto de Gijón y hacia la carretera de Pajares, dejando a Ribadesella un tanto estancada en su progreso. No obstante, en 1781, Carlos III ordenó adjudicar 100.000 reales para el comienzo de las obras de mejora del puerto y ensanche de la villa riosellana que no se verían acabadas hasta casi un siglo después; los trabajos del nuevo muelle dieron comienzo en 1784 y concluyeron en 1854.

La invasión francesa paralizó las labores. La villa fue utilizada como cuartel de retaguardia y puesto de avituallamiento para las tropas del general Ballesteros, que resistía junto al río Deva. En 1810, el general galo Bonet rompió las líneas y llegó a Ribadesella, que volvió a sufrir los rigores de una ocupación que fue continua entre marzo de ese mismo año y el verano de 1811. Las guarniciones francesas padecieron el constante acoso de partidas de guerrilleros que operaban en el área oriental de Asturias (Balmori, Escandón).

En la segunda mitad del siglo XIX la emigración a América en busca de mejores horizontes se hizo masiva. Ante la abrumadora predilección por Cuba, Ribadesella estableció un servicio regular de viajeros de todo el este de Asturias hacia la isla caribeña, donde algunos riosellanos hicieron considerables fortunas y beneficiaron de un modo u otro a su localidad natal. Fue famoso el bergantín La Habana, «vehículo» a un sueño: «hacer las Américas».

En 1865, finalizado el ensanche, se construyó un puente de madera sobre el Sella, que fue sustituido por otro de hierro en 1892. Este resultó destruido en 1937 por avatares de la guerra civil y en 1940 se inauguró el actual puente de hormigón. En los años sesenta y setenta se acabó de urbanizar el arenal de la playa de Santa María, quedando la villa configurada tal como hoy se la conoce.

En el plano político queda por reflejar tanto la victoria en las elecciones de febrero de 1936 del Frente Popular, coalición de izquierdas que rigió la vida municipal hasta septiembre de 1937, fecha en que es tomada Ribadesella por los nacionales, como la imposición de un nuevo y autoritario régimen, que ejerció un absoluto control de la vida política y administrativa del concejo durante casi cuarenta años, «en los que tras una difícil y prolongada posguerra, la construcción de viviendas, el turismo, el consumismo, los medios de comunicación y las nuevas costumbres lograron modernizar la vida riosellana sentando las bases para el cambio democrático tras la muerte de Franco» (Juan José Pérez Valle).

JUAN JOSE PEREZ VALLE: «Ribadesella», en Asturias a través de sus concejos, pp. 706-713, Edit. Prensa Asturiana S.A., Oviedo, 1998.

—: Diccionario Geográfico de Asturias (coautor), Ed. Prensa Asturiana, Oviedo, 2000.

RAFAEL PRENDES RODRIGUEZ-MARIBONA y C. U. A.: «Ribadesella», en Gran Enciclopedia Asturiana, t. 12, Silverio Cañada (editor), Gijón, 1970.

YOLANDA VINIEGRA PACHECO, ANA BELEN DE LOS TOYOS CASTRO y otros: Ribadesella, Caravia y Colunga, en colección «ASTURIAS concejo a concejo», Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA), Oviedo, 1995.

Página web del Ayuntamiento de Ribadesella: www. ribadesella.com.

Descripción: La costa Oriental asturiana, es un ejemplo de paisaje litoral de naturaleza predominantemente caliza, en la que el paisaje es su principal valor, pero que también cuenta con un gran valor patrimonial cultural e histórico, empezando por los yacimientos prehistóricos hasta la belleza de la arquitectura indiana.

Todo unido a la existencia de numerosas playas, han convertido este espacio en uno de los más visitados y con mayor interés turístico, que es necesario proteger.

En cuanto al clima, como en el resto de la franja costera del Principado, la influencia oceánica es un elemento determinante para la comprensión de los principales factores climáticos. Las temperaturas medias anuales se sitúan en torno a los 13º C, oscilando las del mes más cálido y más frío entre 18 y 8º C, respectivamente.

El régimen de precipitaciones se ve influido por la cercanía al mar de la Sierra de Cuera y, en cierta medida, también por la proximidad de los Picos de Europa.

Para conocer la costa oriental asturiana existen numerosas rutas y excursiones que se ofrecen al visitante para disfrutar de sus maravillosos paisajes, de sus playas y de su interesante patrimonio cultural.

Localización: El sector de costa oriental elegido para formar parte de la Red de Espacios Protegidos de Asturias se encuentra el Este de Llanes, entre la capital del concejo y el extremo oriental de la región.

El área delimitada pertenece a los concejos de Llanes y Ribadedeva, y se constituye en una estrecha franja de unos 30 km. de longitud y 1 a 4 km. de anchura.

Superficie (kilómetros cuadrados): 45

Paisaje: El paisaje es uno de los valores principales de este espacio natural y una de las principales causas de su inclusión dentro de la red de espacios protegidos.

Está controlado siempre por la influencia marina. Las playas, los acantilados, y las rasas o sierras planas son sus principales rasgos de identidad física. Llanes y Ribadedeva, los dos concejos en que se ubica, tienen similares características geológicas, pero el primero es más playero y bajo, mientras el segundo es más alto y acantilado, permitiendo una conservación en un grado mayor de naturalidad.

En cuanto a geología se refiere, toda la costa oriental está formada principalmente de calizas del Carbonífero y en menor medida por cuarcitas, dando como resultado un paisaje de dualidad, en la que las cuarcitas se nos aparecen en forma de rasas o sierras planas, mientras que las calizas, por su capacidad para disolverse, adoptan diversas formas y aparecen formando dolinas, lapiaces, simas, cuetos, cuevas, bufones etc... que confieren un atractivo y singular aspecto al territorio. los bufones de Puertas y Santiuste (Santiusti), todos ellos en el término municipal de Llanes y declarados Monumentos Naturales, así como el bufón de Castru Arenes, en la punta de igual nombre, un peñasco que avanza de la costa hacia el mar, en el extremo nororiental de Ribadesella a la altura del pueblo de Cuerres.

Los bufones son formas cársticas propias y exclusivas de los acantilados calcáreos del oriente asturiano, extendidas entre Ribadesella y el límite con Cantabria. Este fenómeno se da sobre todo cuando se combinan marea alta y mar de fondo; entonces las olas baten contra dichos acantilados, horadados por infinidad de grietas y conductos, haciendo la presión que el agua del mar, más o menos pulverizada, salga verticalmente impulsada en grandes chorros por simas o chimeneas comunicadas con conductos verticales, produciéndose un bufido, de ahí su nombre. Este curioso fenómeno quedó inmortalizado por el famoso dramaturgo y poeta vallisoletano José Zorrilla (1817-1893) en su poema El bufón de Vidiago (1891):

Bufa el aire furioso: el mar rebrama

y onda tras onda en su auxilio llama;

montañas de agua sobre aire arroja;

él reventando de furor se espirita;

dobla su empuje el agua; el aire afloja

sintiendo que por fin se debilita,

y ruge con hondísima congoja;

pero por más tenaz que forcejea,

el agua de delante se lo quita,

y él por la encañonada chimenea,

fugitivo huracán se precipita.

Los castros y tómbolos son también formaciones típicas en toda la costa asturiana.

Flora: Dentro de la superficie delimitada como Paisaje Protegido se pueden establecer dos grandes tipos de vegetación. En aquellas áreas donde, como en los acantilados, se deja sentir la influencia marina se desarrollan comunidades herbáceas y matorrales de diferentes tipos. En los niveles superiores, donde el influjo marino desaparece, crecían en otro tiempo diferentes tipos de bosques.

En la actualidad la vegetación potencial se encuentra considerablemente alterada.

Los encinares son, sin duda, los bosques de los que se conservan fragmentos más representativos, resguardados en los cerros calcáreos. Allí donde los suelos son más profundos y en los sustratos de carácter silíceo crecían distintos tipos de robledales, que en este momento han desaparecido casi en su totalidad. Otro tipo de comunidad forestal de la zona son las alisedas, que forman pequeños bosquetes de extensión muy reducida en las riberas fluviales.

La vegetación halófila dominante es la de los acantilados, cuyo estado de

conservación es bueno. No existen formaciones dunares de entidad en este sector de la costa. Igualmente, las rías son un elemento muy raro, solo representado de forma significativa por la de Tina Mayor, en el extremo oriental de la zona.

Fauna: La fauna de vertebrados que se localiza en esta estrecha franja costera está influida por el notable grado de humanización y la pérdida de hábitats potenciales. Por ello, los grandes mamíferos forestales carecen de presencia significativa en el área. Son las aves el grupo de vertebrados de mayor interés que pueden observarse en esta comarca.

Algunas de las especies habituales en la zona figuran en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas. Tal es el caso del cormorán moñudo y del paíno.

Interesa destacar la presencia, preferentemente invernal de algunas aves típicas de montaña como el treparriscos, que utiliza con frecuencia los acantilados llaniscos.

Período recomendado de visita: Todo el año.

Acceso: Las localidades de Nueva, Posada, Llanes y Colombres son los principales núcleos de población y acceso al Paisaje Protegido, a los que se llega, desde Oviedo, siguiendo la N-634 en dirección Santander.

El palacio del Retiro, en Meluerda, fundado en el s. XVI por Gonzalo Martínez de Junco, conserva de la fábrica original sólo su frente, flanqueado por cortafuegos de buen sillar, en el que merece reseñarse la portada de arco de medio punto desplazada del centro y con dovelas que llevan, posiblemente, la firma del cantero. En la planta baja acompañan a la puerta dos huecos más: uno cuadrangular y otro en forma de saetera. La cubierta es a cuatro aguas. Dentro, conserva suelos, puertas y vigas de madera, pero lo más llamativo son los asientos de piedra adosados a las ventanas, que quizá correspondan a la primitiva obra.

La iglesia parroquial de Santa María Magdalena, sita en la villa de Ribadesella y en un solar muy cercano al de la antigua, que conservaba restos románicos, en opinión de Ciriaco Miguel Vigil, comenzó a edificarse en 1924, atendiendo a un proyecto de M. García-Lomas y U. Manchobas (C. Alvarez Quintana), y fue destruida en 1936. Tras acabar la contienda se emprendió su reconstrucción. El gusto por la estética medieval tiene su reflejo en la colocación de dos grandes torres en los extremos de la fachada del templo, edificio éste de considerables proporciones y arquitectónicamente sin interés que presenta una gran cúpula sobre el crucero. En el interior muestra el retablo mayor, tallado en piedra por el escultor Emilio del Valle, según un diseño de Gerardo Zaragoza y, sobre el cimborrio del crucero, pinturas murales (finalizadas en 1953) realizadas por tres artistas riosellanos, los hermanos Bernardo, Antonio y Celestino Uría-Aza; Paz, Culpa, Delito y Admonición son los títulos de los cuatro grandes paneles que, en clave alegórica, aluden a la recién finalizada guerra con mucha fuerza expresiva y un extraordinario efectismo barroco, tanto por su perspectiva como por los efectos ópticos que consiguen.

Esta ruta está calificada como «Ruta a pie» • Acceso: Se inicia el recorrido en Campo de golf de Berbes, siendo el final en Campo de golf de Berbes • Distancia: 12,9 km • Dificultad: Media • Desnivel: Máximo de subida: 220 m. Máximo de bajada: 280 m. • Duración aproximada: 4 h • Itinerario: Campo de golf de Berbes - Alea - Collado Felgueroso - Linares - campo de golf de Berbes.

Descripción de la ruta

Se inicia la ruta en el aparcamiento del campo de golf, tomando la pista que discurre en dirección sur y continuando por ella unos 2 km hasta la quinta desviación a la izquierda.

En el descenso se atraviesa un bosque de eucaliptos, tomando siempre las desviaciones a la izquierda para dirigirse hacia el pueblo de Alea, de importante actividad ganadera. Una vez en la carretera, se girará a la derecha a la altura de una marquesina de autobús. Poco después se toma la desviación a la izquierda que nos conduce hasta el arroyo del Castañar, que se atraviesa por una pasarela. Desde aquí se toma el sendero de la derecha hasta alcanzar un camino de piedra que parte desde la izquierda. Ascendiendo por él se cruza un bosque de eucaliptos hasta un muro que se dejará a la izquierda, y continuando se alcanzará un roble centenario. Desde aquí se ascenderá por la pradera hasta el final, girando a la derecha para atravesar el pequeño bosque que nos conducirá hasta la zona de La Gubellina y al Collado Felgueroso, desde donde se puede contemplar el Picu Pienzu, la sierra del Sueve y la costa.

Desde el mismo Collado parte una pista que desciende hasta el pueblo de Linares, con interesante arquitectura (iglesia, palacio, etc.). En la carretera tomaremos una pista asfaltada a la derecha que se dirige hacia el fondo del valle, donde se localiza un caserío tradicional asturiano, que se atravesará para cruzar el arroyo. Continuaremos en dirección derecha por una pista hasta que nos encontremos con un vado en el río, que se atravesará para tomar un camino de hormigón que, ascendiendo, finaliza en el campo de golf.

Alrededores

Playa Ribadesella - Santa Marina

En el municipio de Ribadesella

Se encuentra enmarcada en un espacio privilegiado como es la histórica villa de Ribadesella, popular por el Descenso Internacional del río Sella, sus variadas propuestas de tipo cultural, natural, recreativo, arquitectónico... En el extremo occidental del paseo que bordea esta playa hay huellas de dinosaurio (icnitas).

Características generales:

    • Longitud playa: 1150 metros
    • Anchura media: metros
    • Grado ocupación: Alto

Capilla de la Virgen de la Guía

En el municipio de Ribadesella

A menos de un kilómetro del centro de la villa se encuentra la capilla de la Virgen de Guía, sobre los acantilados del Corbero —monte que corona—, en una privilegiada posición, visualmente deslumbrante al abarcar tanto el espacio urbano como el extenso paisaje costero. Este sencillo edificio, uno de los ejemplos más valiosos de la arquitectura local, es obra de la misma fecha (tercer cuarto del siglo XVI) y del mismo arquitecto que el magnífico palacio de los Prieto-Cutre, ...

Parque Natural del Malecón

En el municipio de Ribadesella

El parque, que posee una senda transitable, es una marisma que tiene gran interés ecológico. En ella suelen descansar multitud de aves migratorias. Se puede descubrir su fauna y flora paseando por el propio parque. Existe una via asfaltada y una serie de pasarelas y torretas para la observación de la aves.

Museo Fernando Alonso

En el municipio de Llanera

Horarios

  • Museo: Todos los días 10:00 - 20:00 h.
  • Circuito: Martes a viernes 15:00 - 20:00 h.
  • Sábados, domingos y festivos: 10:00 - 14:00 y 15:00 - 20:00 h.
  • Campus Karting - Day Camp: 09:00 - 18:00 h.

Tarifas

Museo:

  • General: 15,00 €
  • Reducida (niños 4-12 años y >65 años): 10,00 €
  • Grupos: Consultar

Museo Etnográfico del Pueblo de Asturias

En el municipio de Gijón

HORARIOS

Octubre a marzo:

  • Martes a viernes: 9:30-18:30 h.
  • Sábados, domingos y festivos: 10:00 - 18:30 h.

Abril a septiembre:

  • Martes a viernes: 10:00-19:00 h.
  • Sábados, domingos y festivos: 10:30-19:00 h.

Cerrado los lunes, 1 y 6 de enero, martes de Carnaval, 15 de agosto, 24, 25 y 31 de diciembre.

Acuario de Gijón

En el municipio de Gijón

Ubicación: cercanías de la playa de Poniente (casco urbano de Gijón). En las antiguas instalaciones de Astilleros del Cantábrico.

Tarifas:

  • Adultos: 14 euros
  • Niños (3 a 14 años): 7 euros
  • Mayores de 65 años: 10 euros
  • Grupo adultos: precios especiales para grupos

El Acuario de Gijón es un gran itinerario a través de los escenarios que el agua ha creado. Algunos remotos y llenos de misterio, otros cercanos pero sorprendentes.

Museo Arqueológico del Principado de Asturias

En el municipio de Oviedo

HORARIOS

  • Miércoles a Viernes: 9:30-20:00 h
  • Sábados: 9:30-14:00 h y 17:00-20:00 h
  • Domingo y Festivos: 9:30-15:00 h

Lunes y martes cerrado.

TARIFAS

  • Gratuito

Localización: Está situado bajo el arco del ex convento de San Vicente. Ocupa parte del monasterio de San Vicente, primer edificio (año 761) construido en la fundación de Oviedo, siendo declarado Monumento Histórico-Artístico en marzo de 1962 (su claustro, sin embargo, goza de tal reconocimiento desde 1934).

Museo de Bellas Artes de Asturias

En el municipio de Oviedo

El Museo de Bellas Artes de Asturias alberga la mejor colección pictórica de la región, con obras de artistas de la talla de Carreño Miranda, Dionisio Fierros, Evaristo Valle, Nicanor Piñole, Vaquero Palacios y pintores contemporáneos, una colección de objetos de vidrio y porcelana... Por la importancia de sus fondos, el Museo de Bellas Artes de Asturias es uno de los mejores del Estado español.

Abrió sus puertas en 1980. Hoy cuenta con una de las mejores colecciones de Arte de España, integrada por 15.000 piezas de los siglos XIV y XXI, con obras de El Greco, Goya, Sorolla, Picasso, Dalí y Miró.

Situación Hotel Derli Sella
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