A 175 metros de la Playa de Ribadesella - Santa Marina

Enmarcada en un espacio privilegiado como es la histórica villa de Ribadesella tiene una longitud de 1.150 metros

Situación estratégica

Situado bajo el Macizo de Ardines, ante el Parque Natural del Malecón, a 120 metros de la Playa de Santa Marina, a 200 metros del puerto deportivo y en las cercanías del puente que atraviesa la desembocadura del río Sella.

El hotel

Hotel Derli Sella ofrece a sus clientes un trato familiar y amable, y un confort económico, con todos los servicios que permiten el absoluto disfrute de todos los encantos de la turística villa de Ribadesella

Instalaciones

Hotel 2** que trabaja para garantizar la comodidad y el descanso de los huéspedes. Reconocidos por nuestra profesionalidad. El hotel tiene 27 habitaciones, todas ellas con cuarto de baño completo, TV, teléfono directo y calefacción.

Datos prácticos

Hotel Derli Sella

Hotel en Ribadesella (Asturias)

Situado bajo el Macizo de Ardines, ante el Parque Natural del Malecón, a 120 metros de la Playa de Santa Marina, a 200 metros del puerto deportivo y en las cercanías del puente que atraviesa la desembocadura del río Sella, el Hotel Derli Sella ofrece a sus clientes un trato familiar y amable, y un confort económico, con todos los servicios que permiten el absoluto disfrute de todos los encantos de la turística villa de Ribadesella (capital del concejo o municipio asturiano del mismo nombre) y su entorno.

Somos un hotel dos estrellas que trabaja para garantizar la comodidad y el descanso de los huéspedes. Somos reconocidos por nuestra profesionalidad. Visítenos.

Habitaciones

El hotel tiene 27 habitaciones, todas ellas con cuarto de baño completo, TV, teléfono directo y calefacción.

Servicios

  • Servicio de desayuno.
  • Ascensor.
  • Dos zonas comunes.
  • Servicio gratuito de guardería para motos y bicicletas.
  • Gestión para contratación de actividades de turismo activo.
  • Servicio gratuito de cuna y calienta-biberones.
  • Aparcamiento público a 50 m.

Actividades

  • Turismo activo y rural.
  • Visitas culturales a las Cuevas de Tito Bustillo, Museo del Jurásico, Ruta de los Dinosaurios y casco antiguo.
  • Parques infantiles, zonas de esparcimiento y paseo.
  • Playas, pedreros y acantilados.

Dónde estamos

Ribadesella es un concejo asturiano situado en el oriente que limita al norte con el mar cantábrico, al este con Llanes, al Sur con Cangas de Onís y Parres, y al oeste con Caravia. Comprende una extensión de 84,73 Km2 presentando dos zonas muy diferenciadas: la costera y la interior. La villa capital es el principal núcleo de población.

Sus principales vías de comunicación son la N-634, que viene de Parres, la N-632, por la costa y la comarcal AS-263, contando, asimismo, todos los núcleos rurales con unos buenos accesos rodados. Así mismo, y como muchos concejos vecinos, nuevas infraestructuras en materia de carreteras se están acometiendo en la zona, tal como lo demuestra la ejecución de la obra de la autovía del cantábrico, que tiene previsto que se abra al público el tramo Caravia-Ribadesella en este año 2002. Del mismo modo cuenta con una buena infraestructura ferroviaria.

Desde el punto de vista geológico, Ribadesella se enmarca dentro de una faja estratigráfica que se desarrolla, casi en su totalidad, dentro del terreno carbonífero, con la única excepción de una zona meridional que presenta una alineación de capas de caliza y margas cretáceas. A ambas márgenes de la desembocadura del río Sella, el subsuelo se marca con los aluviones de él, prolongándose en dirección oeste una vez vierte sus aguas al mar. Siguiendo en esta dirección, encontramos arenisca, espato, pudingas y margas irisadas del jurásico y triásico.

Como ya se dijo líneas arriba, el relieve del concejo presenta dos partes claramente diferenciadas. La zona interior del concejo presenta alineaciones montañosas de caliza y cuartiza en las que destacamos la sierra de Escapa, cuya altitud máxima es el pico Mofrechu de 897 metros y desde donde se pueden ver estupendas panorámicas de la desembocadura de la ría y de los picos de Europa, la sierra de las Pandas con el pico de Jorao de 749 metros, la sierra del Fito y la sierra de las Coronas cuyo techo es el pico Jabarico (465 m.)

La franja costera es estrecha y de un relieve mucho más suave formado sobre calizas carboníferas con la única excepción de la parroquia de Berbes. Su línea costera es abrupta a excepción de las playas del concejo (Vega, Santa Marina y La Atalaya).

No obstante el accidente más destacado de la geografía riosellana es el río Sella que divide al concejo en dos mitades prácticamente iguales formando un estupendo estuario en su desembocadura. Otros ríos importantes son los del Acebo que desemboca en la playa de Vega, el San Miguel, el San Pedro, que es un afluente del Sella, y el río Aguamía, que hace de frontera con el concejo vecino de Llanes.

Su climatología presenta los mismos rasgos que todos los concejos marítimos de la región, caracterizándose por tener unas condiciones benignas en todo el territorio, con unas temperaturas suaves y templadas, y un porcentaje de humedad bastante alto. Así la temperatura media anual, se sitúa en torno a los 16ºC, siendo predominantes los vientos de dirección norte, presentándose con una mayor frecuencia los del nordeste.

Debido al clima del concejo, suave y húmedo y gracias, sobre todo a las últimas repoblaciones, abundan las coníferas y los eucaliptos, siendo escasa la superficie ocupada en relación con el total.

Capital

La capital del concejo es la villa de Ribadesella, situada justo en la desembocadura del río Sella, rodeada por las playas de Santa Marina y la de la Atalaya, y que hoy en día concentra a más de la mitad de la población total del concejo. De gran importancia comercial en el pasado, hoy se ha convertido en una villa eminentemente turística, destacando en ella y sobre manera la celebración del descenso internacional del río Sella que convierte a la villa en la capital de la diversión y la alegría.

Patrimonio

Ribadesella tiene un gran patrimonio monumental, con descubrimientos que datan ya de la edad jurásica como son las huellas de dinosaurios encontradas en los acantilados de Vega, en Tereñes y en la parte occidental de la playa de Ribadesella. También han sido encontrados diversos yacimientos prehistóricos, como los encontrados en las cuevas de Cova Rosa, La Lloseta, Tenis, Les Pedroses, San Antonio, y sobre todo y destacando entre todas las de la cueva de Tito Bustillo, que nos muestran útiles varios de la época, pinturas y mobiliario prehistórico. De sus paredes cuelgan pinturas y grabados únicos, equiparables por su calidad a los más famosos de España y Francia, y que representan a más de un centenar de figuras de animales y signos de la época magdaleniense.

Su representación arquitectónica también es amplia y extensa, ya sean éstas edificaciones religiosas, civiles y populares. De este modo, religiosamente hablando, destaca de entre todas la iglesia de Santa María de Junco, de la época románica de nave única, planta rectangular y con ábside semicircular que va precedido de un tramo recto. En el interior podemos contemplar una buena decoración, que se centra principalmente en la cabecera. El arco de triunfo se apoya en seis columnas con capiteles en los que hay interesantes representaciones de cabezas monstruosas. En la bóveda del ábside tenemos restos de pintura de temática vegetal.

En la localidad de Leces tenemos el templo de San Esteban, la cual conserva restos románicos, como el presbítero y dos capiteles decorados con aves. También hay que hablar de la capilla de la Virgen de la Guía, construida en el siglo XVI de estilo protorrenacentista. Fue creada por el gremio de mareantes y conserva una gran elegancia su fachada lateral, realizada en sillares bien escuadrados como fondo.

De la época barroca hay que destacar la capilla de Santa Rita en Barreu y la iglesia de San Martín de Collera. Por último reseñar la más moderna de las construcciones religiosas que es la iglesia de Santa María Magdalena en la capital, que fue construida en 1936.

Por lo que respecta a la arquitectura civil, mencionamos dos torres de la época medieval situadas en Junco y San Esteban de Leces. La torre de Junco, data del siglo XIV, y es una construcción de sólida apariencia y escasa apertura de vanos. La de San Esteban, también presenta planta cuadrada, perteneció a la familia Ruiz de Junco.

También importante es la actual sede del ayuntamiento riosellano, antiguo palacio de Prieto Cutre, obra muy significativa del siglo XVI. Presenta una excelente y sobria fachada plateresca. Para la puerta, hueco semicircular, se han utilizado grandes dovelas. La ornamentación queda restringida a una fina moldura horizontal que circunda los vanos.

En Sebreño tenemos el palacio de los Junco, del siglo XVI, y reconstruido en el XVIII. Está estructurado en planta en forma de «U», presentando un aspecto externo diferente al de los urbanos, pues está pensado para adaptarse a las exigencias de la actividad agraria del ámbito rural.

Otra obra palaciega la encontramos en Alea, con un palacio al que se le han ido adosando nuevas construcciones, constituyendo el antiguo torreón su punto central. Del siglo XIX destacaremos los de Linares, Montoto en Torre y el de Piles en Collera. Estos dos últimos muestran similitud en algunas de sus características, como el uso de vanos de cantería, balcones bien proporcionados y división en tres plantas delimitadas por líneas de imposta. Ya en la capital podemos contemplar un conjunto arquitectónico de interés, como la casa del Collado, donde nació el pintor Darío de Regoyos, y la casa Ardines, así como el recientemente remodelado palacio de la familia Prieto.

Los primeros años del siglo XX traen consigo la edificación alrededor del arenal de Santa Marina, de palacios de carácter residencial y de ostentosos chalés que representan el poder monetario de la población indiana de la época.

Localización

El municipio o concejo de Ribadesella tiene 84 kilómetros cuadrados y se encuentra en la franja costera del Oriente de Asturias, la comarca asturiana más bella y variada, pues en ella se reunen atractivos tan notables como los Picos de Europa, el mar Cantábrico y el río Sella. El concejo riosellano, cuya capital es Ribadesella, limita al norte con el mar, al sur con Cangas de Onís y Parres, al este con Llanes y al oeste con Caravia.

El marco natural en el que se enclava Ribadesella es sencillamente impresionante, pues en este lugar las montañas se abren para dejar pasar al bravo río Sella, que se remansa, se ensancha majestuosamente y se convierte en ría para entregar sus aguas al mar Cantábrico. Es precisamente la desembocadura del Sella, flanqueada por los montes Corveru y Somos y acariciada por las arenas de la playa de Santa Marina, el punto más espectacular del concejo y tal vez de todo el norte de España. No es, por lo tanto, fruto de la casualidad que Ribadesella haya sido la villa pionera en el turismo cantábrico junto con San Sebastián y Santander, que haya sido punta de lanza del fenómeno turístico de los años sesenta y que actualmente siga siendo un destino de calidad para el descanso y el veraneo.

Si a la belleza de su marco natural se le añade su inmejorable situación geográfica, es fácil comprender por qué Ribadesella suele ser el lugar elegido como "campamento base" o "centro de operaciones" para quienes planean unas vacaciones en Asturias o incluso en Cantabria, una región muy próxima con la que compartimos bastantes atractivos naturales y culturales. Ribadesella tiene dos aeropuertos a una hora de distancia (Ranón –Asturias- y Parayas –Santander-), una estación de ferrocarril de vía estrecha (Oviedo – Santander - Bilbao), la carretera (N-632) de la costa norte y la Autovía del Cantábrico (A-64), una magna obra inaugurada recientemente y que permite llegar en 45 minutos a Oviedo y en dos horas a Bilbao. La autovía tiene tres puntos de conexión en el concejo, y uno de ellos enlaza con la N-634, la carretera que a través de Arriondas y Cangas de Onís lleva a los Picos de Europa, consagrando así el papel de Ribadesella como principal puerta de entrada del famoso Parque Nacional, cuya gran proximidad ha hecho que a la riosellana playa de Santa Marina se la conozca como La Playa de los Picos de Europa.

Además de las comunicaciones terrestres, Ribadesella cuenta con un puerto marítimo de gran seguridad, ubicado en el interior de la ría y al lado de la villa. Durante la antigüedad fue uno de los mejores puertos de abrigo del Cantábrico, aunque a principios del siglo XX la actividad portuaria comenzó un lento declive hasta quedar reducida a los usos pesqueros actuales y al de puerto deportivo, cuyas instalaciones han sido inauguradas también recientemente.

El puerto de Ribadesella

El puerto riosellano, que durante siglos fue uno de los mejores puertos de abrigo del Cantábrico por estar dentro de la ría, existía ya como portus en la Alta Edad Media y fue mejorado a partir de 1270, cuando se realizó el primer trazado urbano de la villa, que entonces sólo abarcaba los barrios de la Aguda, la Atalaya, la plaza de la iglesia y el Portiellu, una configuración urbana que duró hasta el siglo XVIII. Una de las principales actividades portuarias medievales, la industria ballenera, tenía su centro en la playa, donde se descuartizaba a los cetáceos y se fundía su grasa para elaborar aceite de alumbrado. Otro negocio medieval era el de la importación y distribución de la sal, pues a mediados del siglo XIV Ribadesella obtuvo junto con Llanes, Avilés y Luarca el permiso real de alfolí, que quedó controlado por la nobleza y el clero.

En 1781 Carlos III recibía a una comisión de enviados del Ayuntamiento y del Gremio de Mareantes, una poderosa organización gremial, que pedían a la corona la mejora del puerto y ofrecían 10.000 reales anuales para las obras. El rey concedió 100.000 reales y con grandes dificultades, debidas a las injerencias de quienes defendían la prioridad del puerto de Gijón, se ejecutaron las obras a cargo de nuevos impuestos en el consumo de vino, carne y aguardiente. Las obras, detenidas una vez más por la invasión francesa, se remataron en 1854 con la ejecución de la barbacana del final del Paseo de la Grúa, concebido entonces como muelle de remolque de veleros. En 1861 se construyó el faro del monte Somos y en 1865 se aprobó la construcción del primer puente de la villa sobre el Sella, un puente de madera que unía los dos tramos del camino real y arrinconaba la barca pasaje de la ría, propiedad del Gremio de Mareantes. El crecimiento del puerto facilitó el ensanche de la villa y se basó en un proyecto trazado por el ingeniero Miguel de la Puente en 1785, que fue revisado en 1855 por Darío de Regoyos Molenillo -padre del famoso pintor- que dirigió el trazado urbano. El ensanche, realizado íntegramente a base de rellenar la ría, dio como resultado una de las villas mejor trazadas del norte de España.

Durante la segunda mitad del siglo XIX, el puerto riosellano fue puerta de salida para la emigración comarcal a América. Entre 1862 y 1875 hizo la línea Ribadesella-Cuba el bergantín Habana, cuya silueta figura desde entonces en el escudo riosellano. Recientemente ha aparecido en Cuba una maqueta original del barco, que ha permitido realizar réplicas del entrañable velero. En 1898 se inauguró el puente de hierro sobre el Sella, una obra vanguardista de Eugenio Ribera, que en su época fue el puente metálico más largo del mundo. Fue dinamitado en la guerra civil, aunque ya estaba deteriorado por el tránsito de camiones pesados, que no existían cuando fue diseñado. El puente actual, de cemento, fue construido por un batallón de presos republicanos e inaugurado en 1940.

Las últimas obras de ampliación portuaria se realizaron la II República y consistieron en la edificación de la lonja del pescado, el relleno del Campu Les Rolles y la escollera que encauza el río aguas arriba del puente. El estallido de la guerra civil impidió la construcción de un gran dique frente a la playa que habría creado un puerto exterior y habría cambiado profundamente el paisaje riosellano. En 2003 se inauguró en la margen izquierda un pequeño puerto deportivo.

Senda Histórica del Puerto de Ribadesella

Ubicación: Paseo de la Grúa (Ribadesella)

  • Autor: Antonio Mingote
  • Fecha de inauguración: 27 de enero de 2007

A lo largo de la historia, la desembocadura del río Sella ha constituido un refugio natural de embarcaciones, dando lugar a una arraigada tradición pesquera y portuaria que ha forjado el carácter marinero de Ribadesella en el devenir de los siglos.

Con el fin de mantener viva la memoria histórica del puerto, el Ayuntamiento de Ribadesella ha elaborado un proyecto en el que se reproducen mediante dibujos realizados en paneles de cerámica los hitos más importantes en la historia del puerto, desde la Prehistoria hasta comienzos del siglo XXI. Dichos paneles han sido instalados en el Paseo de la Grúa, uno de los principales paseos peatonales de la localidad, situado en la bocana del puerto, siendo inaugurados oficialmente el 27 de enero de 2007, tras una inversión total de 92.779 euros por parte del Fondo de Modernización de las Infraestructuras Turísticas.

Ese proyecto ha visto la luz gracias a la pluma del escritor local Antonio Silva Sastre, autor del guión histórico, y al pincel del genial dibujante y humorista Antonio Mingote, que ha sabido plasmar magistralmente en mosaicos la historia de este bello rincón de nuestra villa.

La accesibilidad de esta obra ha sido reconocida por el Real Patronato sobre Discapacidad a través del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales con el premio Reina Sofía 2006. Así mismo, esta obra ha sido galardonada por la Asociación de Parapléjicos y Grandes Discapacitados del Principado de Asturias con el premio ASPAYM en su categoría de Ocio y Turismo Accesible.

Los seis murales, diseñados por Mingote y reproducidos en cerámica por el gijonés Pachu Muñiz, tienen 5 metros de largo por 2 m de altura, están adosados a los antiguos y valiosos muros de piedra del Paseo de la Grúa y van provistos de rampas de acceso a unas tarimas que permiten una visión detenida de cada uno, completándose con un sistema para invidentes. También cuentan con dos tipos de locuciones, donde se explica el sentido de cada uno de ellos, que fueron grabadas por la periodista Mari Sol Álvarez del Valle, hermana de la abuela paterna de doña Leticia Ortiz, Princesa de Asturias.

Contenidos de cada mural

MURAL 1: LA PREHISTORIA

Bienvenidos a la Prehistoria. De este tiempo el legado más importante que posee Ribadesella es la <strong>cueva de Tito Bustillo</strong>, en la que habitó la comunidad humana que poblaba la desembocadura del Sella. La calidad de las pinturas y la riqueza de los hallazgos arqueológicos sitúan a esta cueva al mismo nivel artístico y científico que Altamira y Lascaux.

Podemos ver cómo un bañista se tira al mar y deja inaugurada la industria turística, ante la mirada atónita de sus contemporáneos. Debajo hay otra escena en la que varios cazadores y pescadores regresan de la faena cargados con sus capturas.

La escena central es un homenaje al nacimiento del piragüismo, el primer deporte en esta villa. El «precursor», remando sobre un tronco ahuecado, se está inventando el <strong>Descenso del Sella</strong>, la competición en río más importante del mundo. La estampa se completa con una escena en la que unos cazadores persiguen a un reno, una pieza de caza muy codiciada por los riosellanos del Paleolítico.

En la parte derecha hay una escena del interior de la cueva. En primer plano se representan las labores domésticas y al fondo las artísticas, con el pintor dibujando renos y caballos, animales totémicos de esta cultura. El espíritu mordaz de Mingote se adivina en la presencia de «el crítico», un personaje que observa el trabajo ajeno, pone cara de desaprobación y no da ni golpe.

El artista también ha pintado una ballena, señal de que ya conocían a estos cetáceos, cuya caza se generalizó en la Edad Media, como veremos en el siguiente mural.

MURAL 2: ROMA Y LA EDAD MEDIA

Es el momento de trasladarnos a la época romana y la Edad Media. A la izquierda se representa el puerto colonizado por la Roma imperial. La romanización no fue muy intensa aquí, aunque sí se han hallado restos romanos en El Forniellu, cerca de la villa.

En la parte inferior izquierda y la central ilustran la caza de la ballena, una actividad que se practicó intensamente en aguas de Ribadesella desde la Alta Edad Media. El vigía da la voz de alerta desde La Atalaya y moviliza a los balleneros, que abandonan su holganza para intentar cazar a los cetáceos, que pasaban por esta costa solamente dos veces al año, en primavera y otoño.

La imagen central de la caza, realizada desde tres lanchas, transmite con maestría sensaciones como el vaivén del agua, el cabeceo de las embarcaciones y la agitación de los marineros.

A la derecha del panel podemos ver al rey Alfonso X El Sabio entregando la Carta Puebla a los habitantes de Ribadesella, un acto con el que quedaba fundada la villa y municipio, a la vez que se le concedía a los nuevos súbditos la protección de la Corona y un fuero de derechos y deberes.

Esto ocurría en el año 1270 y desde entonces hasta hoy permanecen unidas las dos mitades del concejo riosellano, una a cada lado del río Sella, a pesar de las luchas nobiliarias del Renacimiento, la época en la que entraremos en el panel que viene a continuación.

MURAL 3: EL RENACIMIENTO

Y llegamos al Renacimiento. A la izquierda se representa el puerto salinero local, pues la villa obtuvo licencia de la Corona para importar barcos de sal, que era un producto básico para la industria de salazones de Ribadesella.

Debajo, un carretero transporta aceite de ballena, el combustible que se usaba en las lámparas antes del uso del petróleo.

Abajo en el centro, se representa a la industria ballenera de Ribadesella, pues en la misma playa de Santa Marina se radicaba antiguamente una importante factoría para el despiece de ballenas y la elaboración de derivados de la ballena como carne en salmuera, aceite de alumbrar o corsés de señora. También se ve a una dama ataviada con el tocado sobre la frente que usaban las riosellanas en el siglo XVI.

Podemos ver también al futuro emperador Carlos V durante su visita a Ribadesella en 1517, procedente de Flandes. Se le representa rodeado de los notables de la villa, que le recibieron durante dos días con música, folklore, desfiles y toros.

A la derecha, los arrieros guían a sus mulas hacia Castilla por los puertos de la cordillera. Llevaban los escabechados y las salazones de Ribadesella y traían harina de trigo, vino, aguardiente y tejidos de algodón, unos productos que escaseaban aquí.

Esa escasez de productos básicos fue una de las causas de que fracasara la invasión de los franceses, que ocuparon Ribadesella en 1810, tal como vais a descubrir en el siguiente panel.

MURAL 4: LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA

Ribadesella fue invadida por el ejército francés en enero de 1810, al mando del general Bonet, y permaneció ocupada año y medio. Se abrió entonces el periodo de la Guerra de la Independencia y hubo dos Ayuntamientos en el concejo, uno afrancesado en la villa y otro español al otro lado del río Sella.

A la izquierda, se ve la batería de cañones de la ermita de Guía, que defendía la entrada del puerto. Los cañones fueron arrojados al mar por los franceses, aunque hoy vuelven a estar en su emplazamiento primitivo. La ermita aparece tal y como era antes, pero con una nave más que en la actualidad.

En el centro aparece Agustín Argüelles, el político liberal nacido en Ribadesella, interviniendo ante las autoridades británicas para pedir apoyo inglés a la sublevación de Asturias de 1808. Argüelles fue el diputado más notable de las Cortes de Cádiz de 1812, en las que se redactó la primera Constitución española.

A la derecha se ven dos soldados del Regimiento Ribadesella, que fue fundado en 1808 y era el mayor de Asturias. Vestían guerrera roja y no azul, ya que sus uniformes habían sido facilitados por los ingleses.

A la izquierda, unas damas recaban donativos para el hospital de San Roque. Se puede apreciar también a un grupo de vecinos comentando la actuación de los afrancesados; por aquel tiempo muchos vecinos se vieron obligados a emigrar para evitar represalias.

En los años siguientes del siglo XIX más riosellanos tuvieron que emigrar, aunque por otras causas, tal como se ilustra en el próximo mural.

MURAL 5: LA EMIGRACIÓN

Nos encontramos en el punto de partida de la emigración riosellana, el Paseo de La Grúa. En este lugar durante el siglo XIX los riosellanos despedían al bergantín Habana, un barco de vela que hacía la ruta Ribadesella-Cuba entre 1858 y 1875.

Los dueños y los marineros eran naturales de Ribadesella, por lo que la identificación del bergantín con el pueblo era muy grande. Los viajes generaron versos, habaneras y artículos literarios y su imagen se incorporó al escudo de Ribadesella, tal como se puede ver en este mismo panel.

Aquí se nos presenta una escena en la que una comitiva de familiares, curiosos y hasta un cronista acompañan la salida del velero, que va flanqueado por dos lanchas del Gremio de Mareantes, el sindicato de las gentes del mar. La noche anterior a la partida era tradición celebrar un baile en la ya desaparecida Alameda de Argüelles, en la Atalaya.

En este paseo de cantos rodados está la Fuentina, que antiguamente se utilizaba para aprovisionar a los barcos y después daría el nombre a <em>La Fonte del Cay,</em> una obra poética dedicada a Ribadesella.

La emigración a América fue un recurso muy extendido en la sociedad europea del siglo XIX y muchos riosellanos se vieron empujados a cruzar el charco. Muchos consiguieron salir adelante y unos pocos alcanzaron allá gran prestigio intelectual, como fue el caso de Manuel Fernández Juncos, escritor y político en Puerto Rico.

A la izquierda, se puede ver el viejo puente de madera del siglo XIX, que fue sustituido por uno de hierro en la época de la modernidad, que viene de la mano del sexto y siguiente panel.

MURAL 6: LA MODERNIDAD

La ironía de Mingote se pasea ahora a lo largo del siglo XX. A la izquierda, el artista recrea el puente de hierro que sustituyó al de madera en 1898 y que fue destruido durante la guerra civil. El puente tenía 302 metros y fue el puente metálico más largo de la península. El diseño era de Eugenio Ribera, uno de los mejores ingenieros de la época.

Debajo, unos bañistas a la antigua usanza se introducen en las aguas de la playa de Santa Marina, uno de los lugares del norte de España donde nació el fenómeno turístico a finales del siglo XIX.

Al lado, la Ribadesella industrial. Los barcos esperan turno para cargar carbón y llevarlo al extranjero, donde escaseaban los combustibles durante la Primera Gran Guerra.

En la parte central se recrea el primer Descenso del Sella, que nació en 1931 como una excursión de Dionisio de la Huerta y que hoy se ha consolidado como una de las competiciones piragüísticas más importantes a nivel mundial. Junto a lo deportivo se celebra una enorme celebración popular declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional. Entre los espectadores hay uno que lee <em>La Atalaya, </em>el periódico que se editó aquí en los años veinte y en el que escribió Guillermo González, escritor costumbrista y autor de las <em>Estampas Riosellanas</em>.

A la derecha, los Príncipes de Asturias abren el siglo XXI en Ribadesella, un lugar especialmente querido para ellos. Antonio Mingote, con ingenio, traslada el protagonismo a la asturiana Doña Letizia, que recorre el paseo de su nombre sosteniendo la bandera de Ribadesella, azul y blanca, como el color del agua y de la espuma del Cantábrico.

Precios

Temporada alta

Agosto
€ noche
  • Habitación triple: 74 €
  • Habitación familiar: 82 €
  • Habitación doble: 60 €
  • Habitación individual: 40 €
  • Precios IVA incluido

Temporada media

Julio, septiembre y Semana Santa
€ noche
  • Habitación triple: 64 €
  • Habitación familiar: 72 €
  • Habitación doble: 50 €
  • Habitación individual: 35 €
  • Precios IVA incluido

Temporada baja

Resto del año
€ noche
  • Habitación triple: 50 €
  • Habitación familiar: 60 €
  • Habitación doble: 40 €
  • Habitación individual: 30 €
  • Precios IVA incluido

Playas en este municipio

NombreProvinciaMunicipioParroquiaPoblación
Playa de GuadamíaAsturiasRibadesellaColleraCuerres
Playa de ArraAsturiasRibadesellaColleraToriello
Playa de Vega - BerbesAsturiasRibadesellaLecesVega
Playa de La AtalayaAsturiasRibadesellaRibadesellaRibadesella
Playa de Ribadesella - Santa MarinaAsturiasRibadesellaRibadesellaRibadesella

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Datos de contacto
Nombre:
Hotel Derli Sella
Dirección postal:
El Pico, s/n
Localidad/Ciudad:
33560 Ribadesella
Municipio:
Ribadesella
Comarca:
Comarca del Oriente de Asturias
Comunidad:
Principado de Asturias
Teléfonos:
985 860 092
Web oficial:
hotelderlisella.es
Capacidad:
44 personas
Términos y condiciones

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Una vez abonada la reserva, recibirá un menaje con la confirmación de los datos de la misma.

Infórmenos, si es posible, de la hora de llegada aproximada, para que la persona que les reciba pueda estar en el alojamiento, también les rogamos llamar en caso de algún retraso o adelanto.

En el caso de cancelación con más de 15 días de antelación a la fecha de llegada, se devolverá el depósito menos 15 € por gastos de gestión.

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Si esta se realiza la semana anterior a la fecha de llegada o no llega, se retendrá íntegramente.

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En ese momento le será entregado una copia del juego de llaves.

La entrada será a partir de las 15:30 Horas.

Para otros horarios consultar.

Es conveniente acordar una hora de salida, normalmente, antes de las 12 am., a no ser que se acuerde con el propietario otra hora.

El cliente está obligado a dejar el alojamiento sin basura y en perfectas condiciones.

El propietario puede cobrar cargos adicionales si el alojamiento no se deja en dichas condiciones.

Al alojamiento le corresponde una tarifa (vea el apartado de precios), según su amplitud, ubicación y prestaciones.

Dicha tarifa se establece por noche según temporada.

Para estancias superiores a 15 días consúltenos.

El precio incluye el alojamiento así como los gastos de consumo de agua, calefacción y electricidad.

El pago pendiente se abonará a la entrega de llaves o durante la estancia.

No se permiten animales.

Alojamiento oficial
Este establecimiento está inscrito en el Registro de Actividades Turísticas del Principado de Asturias con el código H-196-AS.
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Hotel Derli Sella • Ribadesella • Asturias • España

Ribadesella aglutina en un pequeño territorio muy notables muestras de poblamientos prehistóricos

Algunos de renombre mundial

Conservan restos de habitación u ocupación como espacio cultural durante el Paleolítico Superior, las cuevas del Cierru, en uso ya en el Auriñaciense, Cova Rosa, desde el Solutrense, siendo la más abundante la ocupación durante el Magdaleniense: La Lloseta, Viescas, San Antonio, Les Pedroses y Tito Bustillo. Solamente se encuentra una cueva con restos de poblamiento más antiguo: La Cuevona. De todas ellas destaca, sin lugar a dudas, el núcleo formado por las cuevas de La Lloseta, Cuevona y Tito Bustillo.